Monólogo – Todo lo que necesitas saber de este recurso literario

El monólogo, aunque no lo parezca, es uno de los recursos literarios más comunes con los cuales nos encontramos en el teatro o en la televisión, pues más allá de ver a un único actor interpretar un personaje, también existen otros tipos de representaciones que encajan perfectamente en dicha categoría.

De hecho, si profundizamos en el significado etimológico de la palabra “monólogo”, nos toparemos con una combinación de dos vocablos griegos, “monos” y “logos”, cuya unión se puede concebir como “discurso”, ya que el primer término se entiende por “uno”, “aislado” o “solo”, mientras el segundo se comprende por “palabra”, “estudio” o “tratado”.

Así, podemos observar esta clase de discursos cuando las figuras públicas promueven sus ideas de proselitismo político; en aquellas ocasiones que aparece un humorista detrás de un micrófono para hacernos reír; o simplemente al ver a un solo artista interpretar su personaje sobre el escenario.

En este sentido, aclararemos todas las dudas acerca de qué es un monólogo, cuáles son sus características, partes, tipos, y diferencias en cuanto a otros recursos similares, para brindarte la mejor noción de cómo debes hacerlo.

Que es un monólogo
Que es un monólogo

En términos generales, el monólogo es un discurso expuesto por una sola persona para dirigirse a un público en específico o, simplemente, hacia sí mismo.

Por ello, puede abarcar desde las artes teatrales hasta el periodismo, la política, presentaciones académicas, conferencias, etc.

Por supuesto, también se requiere de un cierto grado de preparación por parte del orador, dependiendo del tipo de monólogo a realizar.

De allí que, aunque comúnmente se trate de exposiciones cortas, en ocasiones pueden llegar a extenderse un poco más.

Por otra parte, el monólogo es un recurso capaz de adaptarse a distintos formatos, ya sea escrito, narrado, actuado, e incluso a través de grabaciones de audio o vídeo, todo de acuerdo con la finalidad que posea.

Las características de un monólogo pueden variar dependiendo del tipo que sea, aun así, entre sus particularidades principales destacan algunas como las siguientes:

  • Discurso introspectivo: el presentador puede dirigir el enunciado hacia sí mismo, dando una mirada interior directo a sus propias acciones y emociones. Obviamente, esto dependerá del tipo de monólogo a realizar.
  • Presentaciones hechas por un solo individuo: esta es la característica más evidente, pues los monólogos solo funcionan bajo la figura de un solo orador, narrador, actor o presentador.
  • Emplea el discurso en lugar del diálogo: a pesar de que, generalmente, está dirigido a un grupo de espectadores, en el monólogo no se espera ningún tipo de respuesta por parte del público.
  • Incentivan la reflexión de las personas: al no recurrir al diálogo durante el acto comunicativo, el monólogo va agregando mensajes importantes a través de preguntas retóricas que incitan a reflexionar sobre algún punto de interés, relacionado con el tema principal.
  • Cambios constantes en matices y proyecciones de la voz: los monólogos realizados por vía oral, se caracterizan por cambios constantes en los tonos al hablar, porque así pueden interpretar distintos personajes (enunciados de voz citada y de diálogo); o expresar emociones e ideas con claridad (enunciados de pensamiento).
  • Juega con el tiempo y el espacio: el orador puede ir y venir de distintas épocas o lugares, a través de personajes, recuerdos o ejemplos que le ayuden a darle contexto a su discurso.

Las partes de un monólogo se estructuran de una forma bastante sencilla para brindar la posibilidad de captar la atención de los espectadores, impactarlos y sembrar una idea en cada persona a través de retóricas, imaginación, humor e ideologías.

Ahora bien, identificar ¿qué debe tener un monólogo?, es tarea fácil cuando conoces cómo se organiza la información según cada etapa. Veamos:

  • Inicio: abarca los mensajes certeros que pueden servir para enganchar al público y mantenerlo atento al resto de la enunciación. A menudo, suele ser rápido, directo e incluye la introducción al tema, ocasionalmente, agregando preguntas retóricas
  • Nudo: es el momento para explicar el climax del monólogo, es decir, expresar la parte más impactante del discurso. Se puede acompañar de interrogantes relacionadas al tema central, con el fin de desconcertar a los espectadores.
  • Final: los monólogos generalmente son cortos y, durante el desenlace, puede intentar regresar al público a las escenas o momentos más emotivos del discurso, para reiterar el mensaje principal, incentivando así, a reflexionar. Aunque en algunos casos, como los enunciados humorísticos, se suele concluir con un giro gracioso de la historia.

📢 Tipos de monólogos

Tal como explicamos anteriormente, existen distintos tipos de monólogos cuya clasificación depende de la finalidad de los mismos, ya sea para adaptarlos al teatro, convocar un mitin político, una conferencia o incluso a la hora de probar talento en audiciones. En todo caso, estos son los más comunes:

➤ Monólogo dramático

El monólogo dramático es uno de los tipos más conocidos. Se trata de aquel enunciado en el cual un actor interpreta uno o varios personajes mientras se encuentra totalmente solo sobre el escenario.

Esto le permite caracterizar papeles con distintas personalidades, emociones, perspectivas y ubicar a los espectadores en diferentes épocas, lugares o situaciones.

Del mismo modo, el intérprete puede exteriorizar los pensamientos de cada personaje en voz alta, o incluso recurrir a la retórica para abrirse camino en un viaje introspectivo que incentive, de una u otra manera, la reflexión del público.

➤ Monólogo cómico

Tal como su nombre indica, el monólogo cómico es el que se emplea como una técnica orientada a hacer reír a las personas, por tanto, suele ser el preferido de los humoristas.

Este tipo de acto puede abarcar uno o más temas explicados desde un punto de vista chistoso, pícaro e incluso atrevido, arrojando varias observaciones jocosas sobre la situación que se va describiendo.

Una de las particularidades del monólogo humorístico, es que los comediantes no necesitan utilizar vestuarios o maquillaje, solamente memorizan sus líneas y se suben al escenario a desarrollar el show con su carisma y un poco de espontaneidad.

➤ Monólogo interior

También se le llama “monólogo de flujo de conciencia”, porque es una técnica a través de la cual el protagonista de alguna obra literaria, escribe en un papel todo lo que ocurre en su mundo interior”, y en la realidad a su alrededor. En otras palabras, vacía sus pensamientos en una hoja.

Generalmente, los autores crean estos discursos con largas oraciones carentes de verbos, conectores y signos de puntuación, a fin de mantener la concentración del lector en el flujo de ideas que describe el personaje.

En la mayoría de las veces, el protagonista se cuestiona a sí mismo, cambia bruscamente de ideas, interrumpe algunos de sus pensamientos y los vuelve a retomar más adelante.

➤ Audiciones

Los monólogos también se utilizan para que los actores demuestren sus aptitudes cuando intentan obtener un papel de alguna obra, ya sea a nivel teatral, televisivo o incluso al tratarse de la gran pantalla.

No obstante, éstos se limitan a una máxima duración de un par de minutos cuando mucho y, comúnmente, se relacionan con la obra o papel que impulsa la audición.

Lo normal es que a cada actor se le solicite interpretar dos monólogos totalmente diferentes, y así poder evaluar si cuentan con el talento necesario a la hora de caracterizar un personaje.

➤ Conferencias

Las conferencias se clasifican como monólogos dirigidos por algún especialista en un tema determinado, ya sea en el ámbito cultural, científico, social, económico u otros, para profundizar en torno a un asunto específico.

De esta manera, son mucho más comunes en ambientes de negocios, educativos o culturales, donde el público solo escucha la opinión del experto sin interrumpirlo, cuestionarlo, interrogarlo ni establecer comunicación alguna con él.

➤ Presentación

La presentación es un monólogo en el que un individuo expone oralmente una propuesta, un proyecto, anuncio o descubrimiento, pero empleando material de apoyo como gráficas, audios y videos, para validar sus argumentos o dar a entender mejor el contexto de su discurso.

Al igual que las conferencias, las presentaciones también son útiles en las áreas académicas, científicas o empresariales.

➤ Mitin político

El mitin político es quizá uno de los que más estamos acostumbrados a ver, porque se trata de aquellos discursos utilizados como estrategia proselitista.

Dicho de otra manera, esta estrategia discursiva pretende mostrar los planes político-partidistas con los cuáles algún candidato o líder público, intenta persuadir a las personas para ganar nuevos adeptos.

Asimismo, el mitin es una herramienta constante en los grupos activistas de la sociedad, a la hora de promover sus ideologías e impulsar sus movilizaciones.

📢 El yo emisor y yo receptor

Si consideramos que el monólogo es un recurso comunicacional carente de diálogos, entonces, para los intérpretes tal vez sea un poco complicado comprender cómo darle sentido a una obra en la cual se deben dirigir, aparentemente, a nadie.

Sin embargo, aquí es donde entra en juego la figura del “yo emisor” y el “yo receptor”. Así, mientras el primero imparte el discurso, a su vez, el segundo, “escucha la enunciaciónpara poner en marcha un proceso introspectivo que la audiencia pueda identificar con facilidad.

Por esta razón, es natural que observemos monólogos en los cuales el orador habla y se interrumpe a sí mismo, o expresa sus dudas abiertamente para después responderse con reflexiones.

Básicamente, es una excelente estrategia para cargar de sentido la exposición de la obra y que, en consecuencia, el público también lo perciba.

📢 Diferencia entre monólogo y…

Si hay algo que realmente se debe tomar en cuenta antes de realizar uno de estos enunciados frente al público, es el hecho de conocer cuál es la diferencia entre un monólogo y otros tipos de actos similares.

Esto se debe a que algunos formatos han ido evolucionando con el tiempo para cubrir ciertas necesidades ante los espectadores, no obstante, dicho proceso también ha modificado las características del monólogo, convirtiéndolos, de esta manera, en herramientas distintas. Los casos más conocidos son los siguientes:

➤ Soliloquio

El soliloquio se asemeja al monólogo en que ambos son discursos expresados por una sola persona para un público, sin embargo, más allá de ese punto comienzan a surgir las diferencias.

Por ejemplo, durante el soliloquio, el actor exterioriza los pensamientos del individuo cuyo papel está caracterizando, pero lo hace exclusivamente ante los espectadores, es decir, los demás personajes desconocen totalmente lo que está pasando en su mente.

En este sentido, suele ser un recurso común a la hora de interpretar a los antagonistas, porque les permite presentar todos sus planes poniendo en contexto a la audiencia, pero sin “alertar” al resto de los integrantes de la historia.

Así, cuando se efectúa un monólogo dramático, el actor puede decir lo que piensa en voz alta y ante cualquier otro personaje, por lo cual, su intervención incide directamente en las acciones del resto, a lo largo de la trama.

Por otra parte, si comparamos el soliloquio con el monólogo interior, notaremos que este último, siendo un recurso literario, solo se limita a plasmar las ideas de un personaje de forma escrita y de una manera menos clara.

➤ Unipersonal

Es normal confundir el monólogo con el teatro unipersonal, pues los dos se llevan a cabo por una persona que interpreta uno o varios personajes, pero, nada más.

En el espectáculo unipersonal todos los papeles caracterizados por el actor, tienen la misma jerarquía, es decir, no existe un personaje más importante que otro.

Con el monólogo siempre se presenta la figura del protagonista y el resto de los papeles se desarrollan en torno a él, y su historia.

Lo mismo sucede con los escenarios, porque en los actos unipersonales todos tienen el mismo grado de relevancia para poder darle sentido a la trama, así que se cambian constantemente.

Mientras, en los monólogos, los cambios de escenas son más ligeros y dependen exclusivamente del hilo conductor del actor.

Cuando esto sucede en el teatro unipersonal, también se puede incluir la voz de un narrador que ayude a unir las escenas coherentemente. Además, en ocasiones el mismo actor puede cumplir ese rol.

Otra diferencia que no se debe pasar por alto es la ruptura dela cuarta pared”, es decir, el muro imaginario entre los personajes y los espectadores, por ello, los actores de los unipersonales son capaces de interactuar con el público, una característica ausente en los monólogos.

Adicionalmente, es importante destacar que el teatro unipersonal suele estar marcado por tramas donde se evidencia la política.

Finalmente, es frecuente que los temas sean elaborados de inicio a fin por el mismo actor de la obra, en otras palabras, escriben, actúan e incluso toman parte en la dirección a excepción de algunos casos donde sí cuentan con el apoyo del director.

➤ Stand up

El stand up comedy o “comedia de pie”, es un acto humorístico donde el orador se sube al escenario para contar sus propios chistes sin depender de la compañía de otro actor, ni de los elementos típicos del teatro, como el vestuario o la preparación de un escenario que le ayude a contextualizar. Se trata solo del comediante, sus ocurrencias y el micrófono.

Nuevamente, este estilo se asemeja al monólogo en cuanto a la “presentación a solas” ante el público, pero con la diferencia de que derrumba la cuarta pared para establecer contacto directo con la audiencia.

Así, el comediante dialoga con los espectadores creando un proceso de interacción con ellos, desde el mismo momento en el que sube al escenario.

Además, el humorista de un stand up no necesita interpretar personaje alguno, porque, generalmente, sus chistes están preparados por él mismo, u otra persona que los idea exclusivamente para él.

Sin embargo, este tipo de arte también amerita que el comediante se aprenda sus líneas, las cuales, luego completará con algunas improvisaciones durante su acto en vivo.

Por último, el stand up comedy se construye a partir de experiencias y reflexionespropias”, complementadas con chistes irónicos, sarcásticos y, casi siempre, bastante atrevidos.

➤ Narración

El acto de la narración corresponde a la forma en la que una persona va contando una historia, cuento o relato. Este método discursivo es común en textos literarios, pero también aplica en otras áreas, por ejemplo, el teatro.

En contraposición, los monólogos no necesitan la figura de un narrador porque el mismo actor dota de sentido su acto, a través de las acciones y enunciaciones de uno o varios personajes interpretados por él mismo, e incluso cambia de época y lugar por su cuenta, explicando el contexto sin la intervención o ayuda de nadie más.

Por otra parte, en la narración teatral, por agregar un ejemplo, es imprescindible contar con la participación de un elenco de actores caracterizando distintos personajes, más la figura del narrador, quien se encarga de unir hechos y aclarar el contexto.

Antes de saber cómo hacer un monólogo, es importante considerar unos cuantos aspectos que, seguramente, te ayudarán a realizar un contenido de calidad capaz de despertar emociones en la audiencia. Algunos de esos datos útiles, son los siguientes:

Nadie te acompañará durante el acto: como serás el único actor, orador o presentador, debes asegurarte de expresarte claramente, respetar las pausas, utilizar el recurso del silencio cuando sea necesario, emplear el lenguaje corporal. En otras palabras, haz que los espectadores comprendan todo sin dificultad.

Desarrolla un solo tema: esto te ayudará a mantener al público centrado y evitar confusiones.

Presenta un tema innovador: sobre todo si se trata de monólogos cómicos o dramáticos. A las personas les llama la atención los discursos novedosos, además, sobre el escenario no hay lugar para el plagio.

Construye un monólogo cerrado”: procura que el discurso de tu acto sea “redondo”, es decir, crea una conexión entre el inicio y el final del mismo. Esto lo puedes hacer, por ejemplo, dejando una interrogante abierta hasta llegar a la última etapa de la obra.

Calcula bien el tiempo: dispón del lapso necesario para cumplir tu meta, ya sea hacer reír, presentar un proyecto o convencer a las personas acerca de algo. Si el monólogo es muy corto, tal vez no se entienda el mensaje, pero si es demasiado largo, podría resultar aburrido.

Inventa un personaje que te cause curiosidad: mientras más te intrigue su personalidad y aspecto, más fácil te será desarrollar un tema acerca de él.

Colócale una meta a tu personaje: esto suele ser común en los monólogos cómicos y dramáticos, porque al establecerle un objetivo, le otorga mucho más sentido al acto.

Agrega interlocutores: recuerda que los monólogos se realizan por una sola persona y, en consecuencia, no establecen diálogos con otros actores ni tampoco acostumbran romper la cuarta pared, por eso, es importante establecer a quién nos vamos a dirigir, ya sea caracterizando distintos roles o hablando, por ejemplo, con animales u objetos inanimados dependiendo de la trama.

Usa tu entorno: interactúa con los objetos a tu alrededor y las cosas que porte tu personaje, así podrás dar a entender el contexto de una manera más simple.

Cita e imita: a veces es conveniente argumentar a partir de las opiniones de otras personas o personajes, y hacerlo imitando sus voces o sus gestos, atrae la atención de los espectadores.

Ahora bien, una vez tengamos en cuenta todos estos consejos, podremos proceder con la elaboración del monólogo. Para ello te explicaremos una serie de pasos a considerar:

1 – Analiza otros materiales similares a lo que quieres: lo primero es revisar referencias para saber cómo innovar y cuáles acciones evitar.

2 – Define tu personaje y su perfil, o el lenguaje a utilizar: si tu monólogo es dramático, interior o simplemente está orientado a asistir a alguna audición, necesitarás crear él o los personajes y sus personalidades, aspectos, nombres, costumbres, emociones u otras características útiles para efectos de la obra.

Si se trata de un monólogo cómico, también es importante crear el perfil a caracterizar, aunque, casi siempre, los humoristas desarrollan los temas a partir de su propia personalidad.

Pero en caso de preparar una conferencia, un mitin político o una presentación, debes adaptar tus líneas al lenguaje adecuado según el caso, por ejemplo, uno más técnico, persuasivo o que apunte hacia un estilo más académico.

3 – Crea un esbozo del guion: comienza a redactar todas tus ideas y elabora tu discurso tomando en cuenta la estructura del monólogo (inicio, nudo y final).

4 – Practica: con el esbozo de tu monólogo en mano, realiza una primera presentación frente a tus amigos, familiares o sencillamente parado ante un espejo.

Evalúa la coherencia discursiva, tus gestos, los tonos de voz y pide opiniones. Así sabrás cuáles son los cambios necesarios para mejorar el monólogo antes de la presentación final.

5 – Prepara todo lo que necesites: desde el vestuario y los objetos con los que pienses interactuar sobre el escenario, hasta diapositivas, gráficos o recursos audiovisuales de acuerdo con el tipo de monólogo a desarrollar.

6 – Presenta tu monólogo: cuando lo hagas, ten confianza en ti mismo, respeta las transiciones entre las ideas, utiliza los silencios intencionales, interactúa con tu entorno, ten cuidado con los tonos de voz adecuados y usa el lenguaje corporal.

📢 Ejemplos de monólogos cortos

Tanto en el amplio mundo de la literatura, como en el espléndido terreno de las artes escénicas, podemos encontrar ejemplos de monólogos bastante famosos que, indiscutiblemente, han sido la fuente de inspiración para muchos artistas hasta hoy en día.

Una de estas joyas literarias es Hamlet, de William Shakespeare, donde el protagonista realiza un monólogo para afrontar su conflicto interior tras encontrarse al fantasma de su padre, quien le pide vengar su muerte. He aquí un fragmento de la obra:

“Ser o no ser… He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir…”

Otro ejemplo de monólogo igual de popular, es el de Segismundo en la reconocida obra “La vida es sueño”, escrita por el célebre autor, Pedro Calderón de la Barca, donde el personaje, triste y encerrado, expresa su lamento al desconocer la razón por la cual lo han privado de libertad. Veamos una parte de su enunciado:

“…Apurar, cielos, pretendo,

ya que me tratáis así,

¿qué delito cometí

contra vosotros naciendo?

Aunque si nací, ya entiendo

qué delito he cometido.

Bastante causa ha tenido

vuestra justicia y rigor,

pues el delito mayor

del hombre es haber nacido…”

Sin duda, son piezas extraordinarias, pero actualmente también podemos hallar una gran variedad de obras creativas en la web, como las que verás en nuestra sección con guiones de monólogos escritos por distintos autores.

De igual manera, en el universo de los monólogos también resaltan humoristas bastante famosos, que han marcado un antes y un después sobre los escenarios destinados a las comedias.

Uno de ellos es Franco Escamilla, un comediante, músico y actor de doblaje de origen mexicano, que cuenta con una enorme lista de monólogos humorísticos, entre los cuales resaltan “Miedos”, “No somos iguales”, o el del siguiente video titulado “Colombia”:

Por último, te dejaremos otro ejemplo de un monólogo cómico elaborado por el productor de televisión y presentador mexicano, Adal Ramones, autor de “Frases de las mamás”, “Chismes” o el que te mostraremos a continuación “Guardar cosas que no usamos”.

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