El hombre muerto y la maleta de Dios: Obra sobre la importancia de disfrutar la vida

El hombre muerto y la maleta de Dios
El hombre muerto y la maleta de Dios

Esta es una hermosa obra de teatro, que al igual que las fabulas, nos deja una hermosa moraleja sobre la importancia de valorar la vida y no aferrarnos a las cosas materiales o terrenales.

Este guion de 2 personajes puede ser actuado en cualquier época del año, pero por su carga emocional, un buen momento seria fin de año, en donde todos tenemos los sentimientos a flor de piel, algunos con enojo o frustración y otros con alegría. Te invito a leerlo y como siempre, si decides interpretarlo, no olvides de citar a este texto como fuente.

✅ Obra de 2 personajes

🎭 El hombre muerto y la maleta de Dios

👫 Personajes:

  • Dios
  • El hombre

📢 ACTO UNICO

Narrador: Esta es la historia de un hombre que murió repentinamente. Este, al darse cuenta que había fallecido, vio que se le acercaba Dios y que traía en sus manos una maleta. Dios le dijo.

(El hombre se encuentra en el cielo con dios) (música melancólica durante toda la obra)

– Dios: Hijo mío, ha llegado tu momento, es hora de irnos.

– El hombre: (asombrado pregunta) ¿Ya es mi hora? ¿Tan pronto? pero si yo tengo aun muchos planes y cosas para hacer.

– Dios: Lo siento mucho hijo, pero este es el momento de tu partida.

– El hombre: (resignado y con un poco de curiosidad pregunta) ¿Qué es lo que traes en esa maleta?

– Dios: En esta maleta traigo tus pertenencias

– El hombre: (sorprendido) ¿Mis pertenencias? Traes todas mis cosas, mi ropa, mi dinero…

– Dios: (con una pequeña sonrisa) Eso nunca te perteneció, eran cosas de la vida.

– El hombre: ¿Entonces traes mis recuerdos?

– Dios: Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.

– El hombre: (afirmando) Entonces traes mis talentos

– Dios: Esos tampoco te pertenecieron, eran de las circunstancias.

– El hombre: (nuevamente con dudas) ¿Entonces traes a mis familiares, mis amigos?

– Dios: Lo siento hijo, ellos jamás te pertenecieron, eran parte del camino.

– El hombre: ¿Traes a mi mujer y a mis hijos?

– Dios: (con vos bondadosa) Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.

– El hombre: ¿Entonces traes mi cuerpo?

– Dios: No, eso nunca fue tuyo, era de la tierra.

– El hombre: (con un tono asustado) ¿Entonces traes mi alma?

– Dios: No, tampoco, no era tuya, siempre fue mía.

El hombre, al no saber que hacer ni que preguntar, y con mucho miedo, le arrebato a dios la maleta y al abrirla se dio cuenta que no había nada, estaba totalmente vacía. Con lagrimas de tristeza brotando de sus ojos el hombre le pregunto a dios.

– El hombre: ¿Entonces nunca tuve nada señor?

– Dios: Así es hijo mío, tu nunca tuviste nada, pero lo tuviste todo al mismo tiempo, ya que cada uno de los momentos que viviste fueron únicamente tuyos y solo tuyos. La vida esta echa de momentos y jamás uno fue idéntico al otro.

– Narrador: (dirigiéndose a los espectadores) Moraleja, mientras estés con vida, disfrútala plenamente en su totalidad, ya que nada de lo que crees que te pertenece es para siempre. Vive el ahora y valora tu vida, no te olvides de ser feliz, eso es lo único que realmente vale la pena.

Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste aquí se queda y no podrás llevarte nada, solo te llevaras los buenos momentos que pasaste en compañía de otros a lo largo de todas las etapas de tu vida. Valora a quienes te estiman, ama a tu familiares y amigo, y hasta a tus enemigos si es posible, ya que la vida es muy corta para desperdiciarla en odios y rencores.

Fin

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