Las cábalas, obra de teatro de futboleros

Obra de teatro sobre las cabalas en el Futbol
Obra de teatro sobre las cabalas en el Futbol

Las Cábalas es una obra de teatro corta de comedia que combina el humor con una de las tradiciones más arraigadas entre los fanáticos del fútbol: las cábalas. A través de un grupo de apoyo integrado por hinchas convencidos de que sus rituales influyeron en el resultado de un Mundial, esta obra teatral presenta diálogos ágiles, personajes entrañables y situaciones cada vez más disparatadas. Ideal para quienes buscan obras de teatro cortas, comedias para representar, guiones teatrales u obras de teatro para pocos personajes, Las Cábalas ofrece una propuesta divertida, dinámica y perfecta para disfrutar tanto en el escenario como en el aula o en talleres de teatro.

Título: Las cábalas

Autor: J. UoUoU

Obra de 5 Personajes:

  1. COORDINADOR: Terapeuta que intenta mantener el orden.
  2. RUBÉN: Hincha supersticioso y apasionado.
  3. MARISA: Fanática muy emotiva y dramática.
  4. FACUNDO: Joven obsesionado con las estadísticas.
  5. DOÑA NELLY: Abuela supersticiosa y ocurrente.

Las cábalas

COORDINADOR (40s, todo lo dice con calma profesional, hasta que no aguanta más.)

RUBÉN (50s, hincha de toda la vida, culposo.)

MARISA (30s, muy sensible, todo lo vive como una tragedia griega.)

FACUNDO (20s, cree que todo es ciencia de datos.)

DOÑA NELLY (70s, abuela, la más despiadada del grupo sin darse cuenta.)

(Sillas en círculo. Un cartel de fondo dice: “GRUPO DE APOYO —”. El COORDINADOR tiene una carpeta y una sonrisa entrenada para situaciones difíciles.)

COORDINADOR: Bueno, gracias a todos por venir una vez más. Recuerden que este es un espacio seguro. Acá no juzgamos. Acá… sanamos.

(Silencio pesado. Se miran entre ellos.)

COORDINADOR: ¿Quién quiere empezar hoy?

RUBÉN: (rompiendo en llanto de golpe) Fui yo. Fui yo, carajo.

COORDINADOR: Rubén, respirá. Contanos con tus palabras.

RUBÉN: Yo tenía la remera. La remera de la suerte. Desde el debut. No la lavé nunca, ¿eh? Nunca. Y un día mi mujer, sin preguntarme, la metió en el lavarropas.

MARISA: (ahogando un grito) No.

RUBÉN: Sí. Con suavizante.

DOÑA NELLY: (persignándose) Con suavizante, Rubén… ¿en qué estabas pensando?

RUBÉN: ¡Yo no fui, fue ella! ¡Yo dormí en el sillón esa noche, como corresponde, pero la remera ya estaba… lavada y suavizada!

FACUNDO: ¿Suavizante floral?

RUBÉN: ¿Y eso qué carajo importa?

FACUNDO: Porque estadísticamente no es lo mismo. Tengo un Excel.

COORDINADOR: (anotando) Contaminada de suavizante. Perfecto. Sigamos. ¿Marisa?

MARISA: (temblando) Yo tenía un ritual. Antes de cada partido, le hacía upa al gato, daba tres vueltas por la sala en sentido horario y le decía “dale campeón” al oído.

FACUNDO: Eso es data pura, Marisa. Reconocido.

MARISA: Pero para la final el gato no estaba. Se había escapado dos días antes.

COORDINADOR: ¿Y qué hiciste?

MARISA: (rompiéndose) Le hice upa al perro del vecino.

(Silencio total. Todos la miran.)

DOÑA NELLY: Marisa… por Dios.

MARISA: ¡Es un perro grande! ¡Pensé que el tamaño ayudaba! Después le puse la remera del gato, como para equilibrar.

RUBÉN: Ah, no nos dijiste que el gato tenía remera. Me imagino al perro con la remera del minino… Parecería una morcilla con la banda argentina.

FACUNDO: (anotando en el celular) Interesante. Cambio de variable no controlada. Eso rompe todo el modelo predictivo.

COORDINADOR: Facundo, contanos la tuya.

FACUNDO: Yo hice un Excel. Con cada gol, la hora, la ropa que tenía puesta, la comida que había comido… Todo correlacionado. Tenía un ochenta y siete por ciento de éxito predictivo con la fórmula: empanada de carne, medias verdes, sentado en el mismo almohadón.

RUBÉN: (interrumpiendo) Pará, pará. ¿Vos armaste una fórmula matemática para el Mundial?

FACUNDO: Regresión lineal múltiple. Con intervalo de confianza. Simple matemática que le importa a la gente que gana mundiales.

RUBÉN: (ofendido, al Coordinador) ¿Escuchaste eso?

COORDINADOR: (sin levantar la vista de la carpeta) Escuché, escuché. Seguí, Facundo.

RUBÉN: ¿Y qué pasó?

FACUNDO: (bajando la cabeza) Se me acabó el relleno de carne. Tuve que comer una de jamón y queso.

DOÑA NELLY: (con un grito ahogado) ¡JAMÓN Y QUESO!

FACUNDO: ¡No había en el freezer, Nelly! ¡No es que yo elegí traicionar al país!

MARISA: Claro. El señor eligió que Argentina pierda en lugar de pedirse un delivery con dos empanadas de carne.

COORDINADOR: (intentando mediar) A ver, a ver. Nadie traicionó a nadie. Estas son… reacciones humanas ante la presión.

DOÑA NELLY: Yo sé bien lo que es la presión. Yo tenía un pañuelo perfumadito siempre entre mis manos. Siempre. Lo abrazaba, lo olía… Todo el Mundial.

MARISA: Qué hermoso, Nelly.

DOÑA NELLY: Y en la final, con los nervios, estornudé y se me salió un moco.

COORDINADOR: (horrorizado) ¿Se le salió un moco? ¿Sobre el pañuelo perfumado?

DOÑA NELLY: Un moco, chicos. Uno solo. Pero yo sé que ahí, en ese pegajoso, se quedó la suerte.

(Silencio. Todos asienten, muy serios, como si eso explicara todo.)

FACUNDO: (tecleando en el celular) Un moco versus un modelo estadístico de suavizantes florales nos daría un veintisiete por ciento…

COORDINADOR: Bueno, esto ya se está yendo un poco del… formato terapéutico original, pero…

DOÑA NELLY: ¿Alguien quiere que le regale el pañuelo?

TODOS: ¡No!

(Cada cual hace una seña de asco como le salga en el momento.)

RUBÉN: (interrumpiendo y señalando a Facundo) Un momento. Un momento. Vos dijiste que tenías un ochenta y siete por ciento de éxito. ¿Y el otro trece?

FACUNDO: (incómodo) El otro trece por ciento… era cuando mi hermano venía a mirar el partido conmigo.

(Todos giran lentamente hacia FACUNDO.)

MARISA: ¿Tu hermano?

FACUNDO: Mi hermano es hincha de Brasil.

(Grito colectivo de horror. Doña Nelly se toma el pecho. Rubén se pone de pie.)

RUBÉN: ¡LO DEJASTE ENTRAR A TU CASA CON LA CAMISETA DE BRASIL!

COORDINADOR: Con la camiset… de Brasil… (tira la carpeta al piso). ¿De Brasil? No lo puedo creer. (Da vueltas alrededor de la mesa.) De Brasil… Es peor que un moco.

FACUNDO: ¡Es mi hermano, no lo iba a dejar en la vereda!

COORDINADOR: ¡La vereda, dice! ¡La vereda está para eso! Exactamente para eso: para dejar afuera a la gente con camiseta de Brasil los días que juega Argentina en los Mundiales. Si no, ¿para qué las hicieron, eh? ¿Para qué? Miles de ingenieros idearon esas baldosas, puestas una al lado de la otra, para dejar allí a los de camiseta amarilla… ¡y este lo hace pasar a su casa! Con razón… con razón perdimos.

(Grita por primera vez, perdiendo la compostura.)

(Silencio. Todos lo miran, sorprendidos por el estallido. Él respira, se recompone y vuelve a su tono profesional.)

MARISA: (a Facundo, con genuina curiosidad, como si fuera lo más grave de todo) ¿Y no me digas que también le convidaste asado?

FACUNDO: (susurrando, avergonzado) …Vacío.

DOÑA NELLY: (desmayándose levemente sobre la silla, sostenida por Marisa) Vacío… A un hincha de Brasil. Vacío.

COORDINADOR: (carraspeando) Perdón. Lo que quiero decir es que… el resultado de un partido de fútbol no depende de una remera, ni de un gato, ni de un almohadón, ni de un moco.

DOÑA NELLY: (con dulzura, como quien le habla a un nene) Ay, querido… con esa cabeza tan cerrada, no me extraña que a vos también se te haya cortado la suerte.

COORDINADOR: (derrotado) ¿A qué te referís?

DOÑA NELLY: ¿Vos tenías alguna cábala en la final?

(Silencio. El COORDINADOR se pone pálido.)

COORDINADOR: (en voz muy baja) …Tenía puesto el calzoncillo de la buena suerte. Uno con trompita de elefante.

RUBÉN: ¿Y?

COORDINADOR: Ese día me lo quité.

(Silencio sepulcral. Los cinco se quedan mirando al frente, devastados, como sobrevivientes de una tragedia compartida.)

COORDINADOR: Y bueno… ¿qué querían? Era de lana. Picaba.

FACUNDO: (rompiendo el silencio, muy serio) Bueno. Para el próximo Mundial propongo que hagamos un protocolo. Por escrito. Firmado. Con testigos.

MARISA: (asintiendo, secándose las lágrimas) Y esta vez el gato se queda encerrado con llave.

DOÑA NELLY: Yo voy a usar barbijo, para no arriesgarme.

RUBÉN: Y la remera no se lava. Ni con agua bendita. Y menos con agua bendita floral.

(Todos se toman de las manos, en el círculo, como si fuera un juramento sagrado.)

COORDINADOR: (con los ojos llenos de lágrimas, pero decidido) Entonces, nos vemos acá. El mismo lugar. La misma hora. Cada martes hasta el próximo Mundial.

TODOS: (al unísono, solemnes) ¡Prometido!

(Se apagan las luces lentamente, mientras los cinco siguen tomados de las manos, en silencio, mirando al frente como si vieran una final que todavía no llegó.)

RUBÉN: Al final perdimos por culpa de ella… Claro, perdimos el Mundial por ella. Yo sabía… yo sabía.

TELÓN.

Puesta en escena y recomendaciones para el montaje

Escenografía

Una de las ventajas de Las Cábalas es que requiere una escenografía muy sencilla, por lo que resulta ideal para escuelas, talleres de teatro y grupos de actores amateurs.

Solo necesitas:

  • Cinco sillas colocadas en círculo.
  • Un cartel con la inscripción “Grupo de Apoyo” en el fondo del escenario.
  • Una carpeta o cuaderno para el Coordinador.
  • Algunos objetos opcionales que ayuden a enriquecer la actuación, como un celular, una remera, un pañuelo o cualquier elemento relacionado con las cábalas de los personajes.

Con muy pocos recursos se logra recrear el ambiente de una reunión terapéutica, dejando que el verdadero protagonismo recaiga en los diálogos y las interpretaciones.

Música y sonido

Esta obra de teatro corta de comedia no necesita una banda sonora elaborada. El humor nace de las conversaciones, los silencios y las reacciones de los personajes.

Si se desea sumar algunos detalles, se puede utilizar:

  • Música suave al comienzo o durante los saludos finales.
  • Un breve efecto musical para remarcar algún remate humorístico.
  • Silencios bien marcados, que ayudan a potenciar las situaciones más absurdas.

En este caso, menos es más: la comicidad funciona mejor cuando los actores llevan el ritmo de la escena.

Iluminación

La iluminación puede ser simple y uniforme durante casi toda la representación, simulando una sala donde funciona un grupo de apoyo.

Para darle mayor dinamismo a la puesta en escena, se pueden incorporar algunos cambios sutiles:

  • Luz general durante los diálogos.
  • Un leve destaque sobre el personaje que está realizando su confesión.
  • Un fundido lento al finalizar la obra, mientras todos permanecen tomados de las manos, reforzando el cierre entre emotivo y absurdo que propone la historia.

No hace falta un despliegue técnico complejo: una iluminación sencilla permite que el público se concentre en las actuaciones y en el humor de la obra.

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